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lunes, 30 de diciembre de 2013

Reflexiones - LOS FRÁGILES COPOS DE NIEVE



Señor, ponme en la boca un centinela; un guardia a la puerta de mis labios. No permitas que mi corazón se incline a la maldad, ni que sea yo cómplice de iniquidades; no me dejes participar de banquetes en compañía de malhechores. Salmo 141:3-4
Hace algunos años me tocó vivir en un lugar donde, en los meses de invierno, todo se cubría con un blanco y espeso manto de nieve. Era un espectáculo singular contemplar, a través de la ventana, la forma en que los frágiles copos de nieve se iban amontonando para luego, con el paso de los días, transformarse en solidas capas de hielo que, al endurecerse, resultaban muy difíciles de romper. Cuando eso sucedía se hacía necesario que unos camiones especiales rompieran y retiraran aquellas enormes acumulaciones. Únicamente de esa forma se podían despejar las calles que de otro modo quedarían intransitables. . .

Esa experiencia me ha llevado a pensar que algo similar ocurre a. veces con las palabras que en ocasiones pronunciamos. Algunas, llenas de sarcasmo, ironía o burla, se van acumulando en la vida de quien las recibe, hasta que su corazón se enfría y se vuelve duro e insensible hacia nosotros o, lo que es peor, hada todo el mundo. En las Sagradas Escrituras leemos la amonestación del sabio: «Quien habla el bien, del bien se nutre, pero el infiel padece hambre de violencia. El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina» (Prov. 13: 2-3). . .

El poder de las palabras es innegable. Con ellas podemos construir o destruir.

A veces basta una sola palabra para suscitar amor, mientras que en otras ocasiones pueden ser un motivo de desengaño. Y cómo deshacernos de las palabras, si están en la mente, viaja11: por nuestra garganta, se deslizan por la lengua y salen a través de nuestros labios, transformadas en caricias de vida u ofensas de muerte ...

Las palabras que salían de los labios del Maestro de Galilea infundían consuelo al afligido y al pecador, sanaban al enfermo y generaban vida. Cristo Jesús Jamás permitió que un alma afligida se marchara sin antes haber recibido el bálsamo sanador de una palabra compasiva.

Amiga, haz que tus palabras reanimen en todo momento el corazón de tus amados. Permite que el tibio afecto que emana de un corazón santificado derrita todo hielo de fría indiferencia. Aprende a endulzar tus labios con el elixir de amor que tiene su origen en nuestro Dios.

Narrado por: Sirley Delgadillo
Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

jueves, 26 de diciembre de 2013

Reflexiones - EL MEJOR REGALO



¡Gracias a Dios por su don inefable! 2 Corintios 9: 15

En esta época del año tenemos muchos motivos para sentirnos generosas. Los regalos que se intercambian tienen por lo general la intención de generar un impacto positivo en quienes los han de recibir. Los que consideran que el valor de un regalo se mide en pesos y centavos, esperan un obsequio de elevado precio. Otros quizá piensan que los regalos navideños son derroches innecesarios. Por otro lado, un tercer grupo de personas considera que, al hacer un regalo, lo que se intenta es entregar una muestra de aprecio y del cariño que se siente por la persona que lo va a recibir.

Es posible que hoy estés pensando en hacer un obsequio a las personas que están cerca de tu corazón y no sepas qué escoger. Por esa razón deseo hacerte algunas sugerencias:

* Tiempo. Piensa en qué forma puedes pasar más tiempo con ellos.

* Atención. Escucha con interés· las inquietudes de tus amigos y seres queridos.

* Sonrisas. Hermosea tu rostro con una expresión de alegría.

* Caricias. Una mano cariñosa, un toque de comprensión, una muestra de sensibilidad ... marcarán la diferencia.

* Palabras. Una frase de aprobación puede ser un bálsamo suave y perfumado.

* Alegría. Tu sola presencia debe constituir un motivo de alegría para tus allegados.

Al ofrecer los anteriores obsequios habrás ofrecido a tus seres amados los mejores dones, sin gastar ni un solo centavo. Recuerda asimismo que el mejor regalo que se puede ofrecer es compartir el don que Dios te dio al enviar a su Hijo para que todos pudiéramos tener salvación, y por consiguiente vida eterna.

El don de Jesús es el eje central de la Navidad, aunque hoy día el consumismo ha desvirtuado la celebración navideña. Incluso la presencia del niño Jesús ha sido prácticamente sustituida por la figura de un señor de barbas blancas que nada tiene que ver con el precioso don de la salvación. En nuestros hogares, además de un árbol conmemorativo, debería primar la presencia del Espíritu de Dios. Pidamos al Señor que nuestros hogares sean un altar rebosante de gratitud por todos sus dones.

Hermana y amiga, ¡comparte hoy la gracia y la misericordia que te fueron dadas cuando Dios te llamó «hija» y te dio por herencia la vida eterna! Que el buen Jesús nos ayude a recordar en esta época su gran sacrificio por nosotras y por nuestra familia.

Narrado por: Sirley Delgadillo
Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

martes, 24 de diciembre de 2013

Reflexiones - UN REGALO SORPRESA



Hemos recibido de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos a causa de la esperanza reservada para ustedes en el cielo. De esta esperanza ya han sabido por la palabra de verdad, que es el evangelio (Colosenses 1: 4, 5).
La esperanza cristiana no solo está “reservada” en el cielo, sino que es activa Y dinámica en el corazón de todos los cristianos. la señora Stella Thomhope lidiaba sola con sus primeras navidades. Su esposo había muerto pocos días antes víctima de un cáncer. Se sentía sola y triste y decidió que no decorarla su casa para la época decembrina.

Bien entrada la tarde, un día, llamaron a la puerta. Ahí estaba un joven repartidor con una caja.

-¿Señora Thomhope? Ella asintió.

-¿Podría firmar aquí, por favor? -preguntó el muchacho.

la señora lo invitó a entrar y cerró la puerta para protegerse del frio.

-¿Qué hay en la caja?- preguntó, después de firmar el papel.

El joven sonrió y abrió la caja. Dentro se agitaba un cachorrito, un cobrador dorado.

El joven levantó al ansioso perrito.

-Es para usted, señora- explicó-. Tiene seis semanas y está a punto para que usted lo eduque.

El cachorrito comenzó a menear la cola de felicidad al verse librado del cautiverio.

-¿Quién lo envió' -preguntó la señora Thomhope.

El joven le pasó un sobre a la mujer.

-Todo está explicado aquí, en este sobre, señora -dijo-. Al perrito lo compraron en julio pasado, mientras su madre todavía estaba preñada. La intención era que fuera un regalo de Navidad para usted.

-¿Quién me envió este cachorro? -preguntó otra vez con desesperación la mujer.

-Su esposo, señora -contestó el muchacho, al dar la vuelta para salir-.

Feliz Navidad.

La mujer abrió entonces la carta de su esposo. la escribió tres semanas antes de morir. la había dejado en el criadero de perros para que la entregaran con el cachorro como su último regalo. La carta estaba llena de amor, ánimo y recomendaciones de fortaleza. Prometía que esperaba el día en que se volvieran a encontrar en la venida de Cristo. la señora Thomhope se secó las lágrimas, tomó al perrito y se dirigió a buscar los adornos de Navidad. Quería que los vecinos supieran lo feliz que se sentía.

Dios tiene un buen estilo para enviarnos una señal de luz y recordarnos que la vida es más fuerte que la muerte. la luz es más poderosa que la oscuridad. Dios es más poderoso que Satanás. Anímate, pues. Dios lo tiene todo bajo control. Feliz Navidad para ti y para los tuyos ahora y siempre.

Narrado por: Daniel Ramos
Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

miércoles, 18 de diciembre de 2013

pelicula la ultima batalla


Reflexiones - APROVECHA TODAS LAS OPORTUNIDADES



Les digo que se valgan de las riquezas mundanas para ganar amigos, a fin de que cuando estas se acaben haya quienes los reciban a ustedes en las viviendas eternas (Lucas 16: 9).

¿Te parece confuso el texto de hoy? Pues lee el siguiente relato árabe y luego lo entenderás. Un visir había servido a su amo durante unos treinta años y era reconocido y admirado por su lealtad, sinceridad y devoción a Dios. Esa sinceridad, sin embargo, le había ganado en la corte muchos enemigos que difundieron falsas historias sobre su «ambigüedad» y <<perfidia». Día y noche llenaron los oídos del sultán, hasta que él también comenzó a dudar del inocente visir y al final condenó a muerte al hombre que le había servido fielmente durante tantos años. En aquel lugar era costumbre que los condenados a muerte fueran atados de pies y manos y arrojados al corral en el cual estaban encerrados los más feroces perros de caza del sultán, que de inmediato se abalanzarían sobre la víctima y la desgarrarían.

Sin embargo, antes de ser arrojado a los perros, el visir pidió que se le concediera un último deseo: <<Me gustaría que me diesen diez días de gracia, para que pueda pagar mis deudas, cobrar lo que me deben, devolver los objetos cuya guarda se me encomendó, distribuir mis bienes entre mis familiares y designar un tutor para mis hijos;>. Después de asegurarse de que el visir no escaparía, el sultán concedió su pedido.

El visir corrió a su casa, recogió cien monedas de oro y fue a visitar a quien cuidaba los perros del rey. Le ofreció las monedas de oro y le dijo: «Déjame cuidar a los perros durante diez días». El hombre aceptó y durante los siguientes diez días el visir cuidó de los perros con suma atención, limpiándolos, cepillándolos y alimentándolos muy bien. Al final los perros comían de su mano.

Transcurridos los diez días el visir fue llamado, se repitieron los cargos, lo ataron de pies y manos y lo arrojaron a los perros. Para asombro del sultán, los perros corrieron a lamerle las manos y los hombros. Le habían perdonado la vida. El sultán también le perdonó la vida por su sagacidad. Aprovechó la única oportunidad que tenía para salvarse.

Aunque no podemos aplaudir los medios que el visir usó para salvarse, sí debemos reconocer su habilidad para echar mano de las oportunidades que tuvo a su alcance. Como dice el Comentario bíblico adventista, al hablar de la parábola del mayordomo infiel: «la verdad a la cual dirige la atención es que deberíamos aprovechar las oportunidades presentes para asegurar nuestro bienestar eterno>>.

¿Aprovechas todas tus oportunidades presentes para obtener tu salvación eterna?.

Narrado por: Daniel Ramos
Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

lunes, 16 de diciembre de 2013

Reflexiones - EL PODER DE LA MENTIRA



Ustedes sembraron maldad, cosecharon crímenes y comieron el fruto de la mentira, porque confiaron en sus carros y en la multitud de sus guerreros (Oseas 1 O: 13).
El compendio A Treasury of jewish Folklore [Antología del folklore judío] cuenta la histona de Reb Felvel, que vivía en la ciudad de Ternopil, Ucrania. Cierto día, mientras estaba sentado en su casa profundamente absorto en la lectura del Talmud, oyó un gran bullicio afuera. Se asomó a la ventana y vio un grupo de chiquillos traviesos. «De seguro están a punto de hacer una travesura>, pensó Feivel.

-Niños, corran a la sinagoga -les dijo, asomado a la ventana y, con tal de recuperar su tranquilidad, agregó lo primero que se le ocurrió-: Vayan a ver que allí hay un monstruo marino, ¡y vaya monstruo! Es un ser de cinco pies, tres ojos y una barba como la del chivo, pero verde. ·

Por supuesto, los niños salieron corriendo y Reb Feivel regresó a sus estudios. Sonrió para sus adentros al pensar en la artimaña con la que había alejado a aquellos bribones. Pero al poco rato sus estudios fueron nuevamente interrumpidos, esta vez por el ruido de pasos. Cuando miró por la ventana vio a varios judíos que pasaban corriendo.

-¿A dónde van tan de prisa? -les preguntó.

-A la sinagoga -contestaron los judíos-. ¿No se enteró? Allí hay un monstruo marino, un ser con cinco piernas, tres ojos y una barba como la de un chivo, pero verde.

Feivel se rió con ganas pensando en la broma que había gastado, y volvió a enfrascarse en su estudio del Talmud. Pero apenas comenzaba a concentrarse cuando oyó el bullicio de un gran tumulto en la calle. ¿Y qué vio al asomarse por la ventana? Una multitud corría hacia la sinagoga.

-¿Qué sucede? -les gritó.

-Vaya pregunta, ¿no se enteró? -le respondieron-. Delante de la sinagoga hay un monstruo marino. Es un ser con cinco pies, tres ojos, y una barba como de chivo, pero verde.

Cuando la multitud ya se alejaba, Reb Feivel se percató de que entre ellos se encontraba el rabino.

-¡Santo Dios! -exclamó--. Si el rabino en persona se ha unido a toda esa gente algo sucede de verdad. Donde hay humo, hay fuego. Sin pesarlo dos veces, Reb Feivel tomó su sombrero y corrió tras la multitud.

-¿Quién sabe? -murmuró para sus adentros mientras corría sin aliento rumbo a la sinagoga.

Nunca mientas, pues puedes terminar por engañarte a ti mismo. La mentira es muy poderosa. ¡Ten cuidado! Sus consecuencias son desastrosas..

¿Ya comenzaste a actuar?

Narrado por: Daniel Ramos
Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

viernes, 13 de diciembre de 2013

Reflexiones - UN CONTEXTO PROPICIO



Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee (Mateo 5: 13).
El tercer factor de una epidemia es un ambiente propicio. la epidemia de cólera que se desató en Londres en 1854 solo pudo haber sucedido en un lugar como la Londres de aquella época. El censo de 1851 había concluido que ahí vivían 2.4 millones de personas. Pero no tenía sistema de alcantarillado. Además, con la población humana convivía una cantidad enorme de ganado y animales domésticos.

¿Te imaginas una ciudad con esa cantidad de gente y animales sin alcantarillado? la fetidez de la ciudad era realmente insoportable. Mucha de la basura y los desechos humanos y de los animales iba a dar al río Támesis. Numerosas casas tenían fosas sépticas abiertas en el patio trasero o en el sótano, con unos cuantos ladrillos a manera de puentes para pasar a pie.

En aquel tiempo, en Londres, cerca de cien mil personas hurgaban entre la basura para rescatar cosas de valor. Las pocas cloacas estaban totalmente congestionadas. El gas metano que se producía naturalmente por la podredumbre explotaba de vez en cuando sin previo aviso, e incineraba a algún infortunado recolector. Londres se ahogaba literalmente en sus propios desechos. No es difícil imaginar por qué en las grandes ciudades las epidemias eran tan frecuentes.

El ambiente en que brota una epidemia es muy importante. A veces pensamos que la sociedad actual provee un contexto adverso para el evangelio, pero no es verdad. Es un terreno estéril para nuestra manera de anunciar el evangelio. La realidad es que conforme avanza el tiempo, el evangelio se hace cada vez más relevante con respecto a las necesidades humanas más fundamentales. Nuestra sociedad se destruye por la violencia y la inseguridad. Necesita al mismo Jesús que nos dejó la paz que el mundo no puede dar, a Jesús que detuvo la espada de Pedro y restauró la oreja de Maleo. la realidad de nuestras familias es cada vez más triste. la sociedad necesita al mismo Jesús que en las bodas de Caná transformó el agua en vino.

las circunstancias son en realidad favorables para un nuevo despertar religioso y me parece que ya está sucediendo. El texto de hoy dice que tenemos que ser como la sal que se mezcla con los alimentos y les da sabor. Nosotros debemos involucramos con la sociedad y contribuir con el sabor del evangelio para su bienestar.

¿Ya comenzaste a actuar?

Narrado por: Daniel Ramos
Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

martes, 10 de diciembre de 2013

Reflexiones - TODO COMIENZA CON UNO



Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo (2 Corintios 4: 6).
El 28 de agosto de 1854 a las 6:00 de la mañana, después de una noche de calor especialmente opresivo, la bebé de Thomas y Sara Lewis empezó a vomitar y sus evacuaciones se volvieron muy líquidas, verdes y con un olor penetrante. La niña había contraído cólera.

La familia mandó llamar al doctor William Rogers y mientras este llegaba, Sara exprimió los pañales de la niña en una cubeta de agua tibia, descendió al sótano de la casa y la vació en la fosa séptica que se encontraba frente al edificio, en el número 40 de la Calle Broad. Así empezó la epidemia de cólera más agresiva en la historia de la ciudad de Londres, que duraría poco más de diez días y causaría la muerte de 616 personas en una zona de apenas algunas manzanas.

En aquel tiempo se creía que el cólera se transmitía por medio de miasmas, por el aire. Lo que no se sabía es que el cólera se transmitía por el agua. En un fascinante estudio titulado The Ghost Map [El mapa fantasma], Steven Johnson relata la historia de cómo John Snow y Henry Whitehead trabajaron incansablemente durante meses, rastreando el origen y desarrollo de la epidemia, luchando contra la superstición y la obstinación de científicos equivocados, para demostrar que el cólera se había diseminado por el agua. Sin la ayuda de computadoras ni de equipos modernos lograron rastrear el origen de la epidemia hasta la bebé Lewis y encontraron cómo la fosa séptica que estaba enfrente de la casa había contaminado la fuente de la Calle Broad que se encontraba a unos pocos metros de distancia.

La hazaña de esos dos hombres puso el fundamento de la epidemiología moderna, transformó el desarrollo arquitectónico de las ciudades y la estructura del gobierno. La tragedia es que la fuente de la Calle Broad era famosa por la calidad de su agua. Algunas personas venían de otros barrios a beber de ella. En señal de gratitud, los hijos enviaban a sus padres agua de aquella fuente a localidades lejanas. La epidemia empezó con la enfermedad de un bebé, pero el pozo le dio a la epidemia su fuerza devastadora. Dios nos ha elegido como portadores del «virus>> del evangelio. ¿Eres un agente portador del virus del evangelio, o por el contrarío transmites la destrucción?


Narrado por: Sirley Delgadillo
Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

lunes, 9 de diciembre de 2013

Reflexiones - ¡VE Y CAMBIA EL MUNDO!



Vayan y hagan discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo (Mateo 28: 19, 20).

Hace años existía en la Ciudad de México, cerca de la intersección entre la avenida Insurgentes y el Eje 7 Sur, una venta de bocadillos que se llamaba «El capricho>>. Nos gustaba ir allí. Los bocadillos eran de tamaño descomunal. Yo diría colosales, quizá arrogantes ... Además, deliciosos. El problema es que, una vez que te servían el bocadillo en el plato, era difícil darle el primer mordisco.

Sencillamente, la boca es muy pequeña. ¿Por dónde empezar? ¿No te parece que la petición que Dios nos hace de predicar el evangelio en todo el mundo está más allá de nuestra capacidad? Es una tarea colosal; enorme, desmedida, gigantesca.

Consulté el reloj de población mundial el 9 de noviembre de 2011 a las 11:46 de la mañana y éramos un total de 7,001,870,040 habitantes. Pero el reloj avanza muy rápidamente. Solo en el tiempo que te lleva leer esta página habrán nacido alrededor de 1,500 personas más. Muchos sitios en Internet llevan la cuenta de la población mundial; uno que puedes consultar es www.worldometers.info/world-population. La población aumenta a un ritmo mayor del que podemos evangelizar, pero Dios es poderoso y prometió estar con nosotros hasta el final, así que cumplir la orden es factible.

Pero, ¿cómo? ¿Por dónde podemos empezar a cumplir con esa colosal misión? Permíteme sugerirte que necesitamos una «pandemia» del evangelio. El virus debe ser especialmente agresivo y altamente contagioso para que pueda <<infectar» a la población mundial. Las pandemias son potentes. El 18 de marzo de 2009 se identificó por primera vez en la Ciudad de México el estallido de una epidemia de gripe que luego se transformaría en pandemia. Al virus se le dio el nombre A (H1N1). Su avance fue tan rápido que pocos días después, el gobierno, literalmente, detuvo la actividad del país con la esperanza de contenerlo. El impacto fue enorme. En las escuelas se suspendieron las clases durante dos semanas. No hubo reuniones masivas. Los equipos de fútbol mexicanos jugaron los partidos correspondientes a esa semana en estadios totalmente vacíos. El impacto económico de la epidemia obligó al país a solicitar crédito por cuarenta y siete mil millones de dólares.

¿Te imaginas cómo se transformaría nuestra sociedad si nos «infectáramos del “virus” del evangelio? ¿Qué cosas crees que pasarían? ¿No piensas que sería magnífico? De paso, ¿qué sucedería si el virus del evangelio afectara tu vida?

Narrado por: Daniel Ramos
Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Reflexiones - ¿UNA CRISTIANA PERFECTA?



Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1: 6

Mucha gente cree que ser cristianEnlaceso equivale a ser perfecto. Bajo ese supuesto, algunas nos volvemos rígidas e intransigentes, especialmente con nosotras mismas. Llegamos a creer que nuestro estado emocional y espiritual siempre debe estar en un punto máximo; y cuando esto no sucede, llegamos a pensar que le estamos fallando a Dios.

El perfeccionismo es una treta satánica para separarnos de Dios, y hacemos creer que llegar a ser cristianos es imposible, pues es imposible ser perfecto. Cuando abrigamos esos pensamientos nos volvemos presas del desánimo. Podríamos llegar a la conclusión de que vivir en Cristo y para Cristo es una obligación; que sus parámetros son demasiado elevados y que no importa todo el esfuerzo que hagamos, siempre vamos a estar lejos del ideal El perfeccionismo espiritual es algo que probablemente nos impide disfrutar de una relación íntima con el Señor, algo que debería ser nuestro mayor y más importante anhelo.

Cuando pienso en esto, creo imaginar las emociones que embargaban a Elías cuando, después de una gran victoria, tuvo que enfrentar un panorama totalmente hostil: huir para salvar su vida, precisamente por haber actuado en nombre del Señor. Presa del cansancio y de la depresión, perdió la compostura en el camino. «Llegó adonde había un arbusto, y se sentó a su sombra con ganas de morirse.

"¡Estoy harto, Señor! -protestó-. Quítame la vida, pues no soy mejor que mis antepasados">> {1 Rey. 19: 4).

El perfeccionismo pretende decirnos que un cristiano o una cristiana fiel jamás cometerá errores, que no se dejará llevar por las emociones negativas, y que frente a las pruebas permanecerá siempre seguro de sí mismo. Pero lo cierto es que no depende de nosotros, sino que es el poder que proviene de Dios el que nos fortalece para vivir como sus hijos fieles. Es su amor el que nos atrae hacia él, es su gracia la que nos levanta una y otra vez cuando caemos.

Amiga, no busques el perfeccionismo espiritual. Más bien busca a Cristo y desarrolla una estrecha relación de amistad con él. Recuerda que delante de Dios no se te valora por lo que haces. Él, en su misericordia, conoce las intenciones y las tendencias de tu corazón, y te fortalecerá hoy y siempre.

Narrado por: Sirley Delgadillo
Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

martes, 3 de diciembre de 2013

Reflexiones - EXAMÍNATE A TI MISMA



Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados. Dichoso aquel a quien el Señor no toma en cuenta su maldad y en cuyo espíritu no hay engaño. Salmo 32: 1-2

Millones de personas padecen en la actualidad diversas enfermedades físicas y mentales como consecuencia de algún sentimiento de culpa largamente abrigado. Dicho sentimiento puede ser algo que incluso retrase el desarrollo personal. Los afectados sienten tristeza, ansiedad, y quizá algún tipo de agresividad dirigida hacia ellos mismos y hacia los demás.

En ocasiones la sensación de culpa surge como resultado de aquellos errores que no se han superado, así como por el daño que los mismos podrían haber causado a otras personas. Por ejemplo, una madre que vive castigándose cada día porque se siente culpable de la adicción a las drogas de su hijo, pensando que no le prestó suficiente atención cuando era pequeño. Ese sentimiento de culpa incide directamente sobre todas su acciones y pensamientos, y de esa manera queda atrapada en la red.

El sentimiento de culpa es uno de los más amargos resultados del pecado. Esa fue probablemente la condición que afectó a Adán y Eva tras la muerte de su hijo Abel a manos de Caín. Quizás ellos se sentían culpables por el ejemplo que habían dado a sus hijos, o por haber sido los iniciadores del pecado en su propio hogar. Ahora estaban cosechando los frutos de su propia desobediencia.

Si experimentamos algún sentimiento de culpa, es necesario que nos examinemos a nosotras mismas con el fin de erradicarlo. El primer paso que hemos de dar consiste en recordar que Dios perdona todos nuestros pecados, y que de igual forma hemos de perdonarnos a nosotras mismas. Si así actuamos, quedaremos libres de la amargura y de la ansiedad.

Vivir bajo el peso de la culpa es una tortura que nos puede llevar incluso a la muerte. Fue ese el sentimiento que invadió a Judas Iscariote después de haber traicionado al Maestro: «Entonces Judas arrojó el dinero en el santuario y salió de allí. Luego fue y se ahorcó» (Mat. 27: 5).

Recuerda que nuestro amante Dios nos ofrece libertad de todo mal y dolencia. Hoy es el mejor de los días para que nos aferremos a su perdón y seamos libres. Dios te dice: «Yo soy el que por amor a mí mismo borra tus transgresiones y no se acuerda más de tus pecados» (Isa. 43: 25).

Narrado por: Sirley Delgadillo
Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

domingo, 1 de diciembre de 2013

Reflexiones - ¿ATRAPADAS EN EL CONSUMISMO?



Quien ama el dinero, de dinero no se sacia. Quien ama las riquezas nunca tiene suficiente. ¡También esto es absurdo! Donde abundan los bienes, sobra quien se los gaste; ¿y qué saca de esto su dueño, aparte de contemplarlos? Eclesiastés 5: 10-11

Para muchas mujeres, salir de compras se ha convertido en su pasatiempo favorito. Hay gente que incluso asegura que la mejor terapia para una mujer enojada es salir de tiendas y comprar compulsivamente. Hasta los niños se curan de una rabieta cuando el papá o la mamá les prometen que les comprarán algo. Una marcada tendencia de la sociedad actual es propiciar el consumismo, algo que nos lleva a pensar que incluso las necesidades emocionales y espirituales pueden satisfacerse mediante la adquisición de bienes. La publicidad manipuladora nos dice que debemos aspirar al mejor automóvil, al refrigerador más grande, a los muebles más sofisticados, a la casa más cara ... pero lo cierto es que eso nos lleva a desear y a comprar cosas que probablemente no necesitamos. Todo se ha vuelto prácticamente desechable y cualquier artículo que haya salido al mercado hace más de dos años ya se considera viejo y obsoleto.

El consumismo se ha constituido en una trampa sutil, ante la cual podemos sucumbir muy fácilmente. Las ofertas del mercado suelen ser sumamente atractivas, hasta el punto que algunas personas incurren en un endeudamiento crónico a fin de adquirir bienes que consideran una «ganga}}. ¿Quién dejaría pasar una oportunidad semejante? Recordemos que los recursos monetarios que poseemos, ya sean muchos o pocos, provienen de la mano de nuestro Dios con el fin de que nuestras necesidades materiales sean satisfechas, y no para que los despilfarremos en forma irresponsable.

Fue en el taller· de carpintería de su padre donde el niño Jesús aprendió el valor de los bienes materiales. Dios podría haber permitido que su Hijo naciera en un palacio, rodeado de lujos; sin embargo, eligió que naciera en el hogar de María y José; un hogar modesto donde los recursos que se generaban apenas eran suficientes para atender las necesidades básicas de la familia.

Recuerda, querida amiga, que el consumismo tiene un extraordinario poder de seducción, así que, si hoy te sientes tentada a hacer un uso indebido de los recursos financieros que Dios te ha dado para administrar, no olvides que él mismo te dice: «Mía es la plata, y mío es el oro>} (Hag. 2: 8). Gasta tus recursos con prudencia y de una manera que honre a Dios.

Narrado por: Sirley Delgadillo
Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado